21/05/2020 | Ahora Malvinas | Opinión

Reforma Previsional distributiva

Mientras los sectores políticos y públicos bajaron sus salarios entendiendo la gravedad de una pandemia histórica, el sector judicial sigue sin mostrar señales de solidaridad para mejorar las condiciones de una reforma necesaria. Y si hay algo que no podemos hacer, es especular sobre los resultados que esta medida puede provocar.

Por: Daniel Miserendino*

Es cierto que desde hace años la sociedad, incluso el mismo Gobierno Provincial viene planteando la necesidad de reformar el sistema previsional de Córdoba. Algunas veces de manera errónea, buscó privatizar sectores laborales que representan mucho más que una variable económica y productiva, sino una característica de una Córdoba combativa.

Pero en buena hora, la ciudadanía le dijo que no a la privatización de EPEC y aunque el Banco de Córdoba sea hoy un ente que se maneja bajo criterios privados, sigue estando en el corazón de las finanzas provinciales.

Sin embargo, todos los trabajadores de la provincia se preguntan si exponer sobre el tapete una Reforma Previsional es algo positivo o negativo. Cada opinión depende de la lupa con la que se analice.

Sin duda el planteo del Gobierno provincial tiene variables que generan un avance en el concepto de distribución y sustentabilidad.

Aumentar la jubilación mínima es una obligación. Pero si observamos el largo plazo, los sectores de mayores aportes pueden sufrir una merma en su jubilación. Esto generaría una doble lectura. Por un lado, la necesidad de generar una sustentabilidad para que no disuelva la existencia de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Córdoba en una armonización absoluta con el anses; o por otro lado, una necesidad financiera para que la caja no caiga en la quiebra.

En ambos casos, el resultado sería el mismo. La histórica institución terminaría formando parte del mismo sistema previsional nacional y eso, es algo que ningún trabajador de la provincia desea. Por eso a la hora de generar críticas constructivas debemos ser cuidadosos.

Sin duda existen errores. Plantear una reforma permanente y no una transitoria adaptada a nuestros tiempos de crisis, es uno. Pero la realidad esta sobre la mesa. Los cordobeses deberemos decidir entre un aumento en la mínima previsional de nuestros trabajadores, una disminución progresiva en los sectores de mayores ingresos, o la obviedad de ceder la existencia soberana de nuestro derecho previsional, en poder del Estado Nacional.

En este caso, la jubilación mínima ni se acercaría al haber mínimo provincial y los sectores de mayores ingresos sufrirían mayores perdidas de las que analizaban con el avance de esta medida el Gobernador Juan Schiaretti, envió a la Legislatura provincial.

La reforma tiene buenas intenciones. Conlleva en su concepto un carácter redistributivo. El gobierno decidió beneficiar a los sectores de menores ingresos y terminar con los privilegios de algunos sectores.

Sin embargo, la falta de debate puede generar incertidumbres razonables. En este tipo de medidas, siempre es necesario se genere entre la ciudadanía un importante consenso social. Pero en tiempos de pandemia, pensar solo en términos negativos, sería contrafáctico.

Como previsionalita, analizaría si en el largo plazo, los beneficiarios obtuvieron más mejoras que perjuicios. En definitiva, siempre en términos de derecho hacer justicia en cada acción, es el deber fundamental que juramos defender.

     

                                                                                                                                           *ABOGADO PREVISIONALISTA

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